Discurso

Levantando Sueños.

Quiero comenzar contándoles por qué estamos acá, en qué consiste este intento cargado de incertidumbre y esperanza.

Decidimos emprender este camino primero desde la Red de Actrices y, luego, con todas, todos y todes quienes se han ido sumando a este esfuerzo que emerge desde las Culturas, las Artes y el Feminismo, después de infinitas reflexiones. La principal razón que nos motivó fue el hecho de que no lo haremos solas, lo haremos dentro de una lista que encarna un proyecto de organizaciones sociales y territoriales que admiramos y respetamos. La Coordinadora Feminista 8M, el Colegio de Profesoras y Profesores, la Coordinadora No+ AFP, la Red de Mujeres Mapuche, Unidad Social, Unapyme, la Coordinadora Nacional Migrante de Chile, la Defensoría Popular de las y los Trabajadores, Territorio Constituyente, MODATIMA, la Confederación Bancaria. Juntes encarnamos proyectos que están en sintonía con lo que ha sido el estallido social, este levantamiento por una sociedad más justa, este llamado contra la precarización de la vida. Juntes compartimos anhelos en consecuencia con el resultado del plebiscito, donde más del 78% de la ciudadanía votó Apruebo y Convención Constitucional como el órgano para redactar la nueva constitución. Con ello se nos señaló claramente la ruta que estamos tomando. Una ruta que emerge desde el tejido social y la independencia de los partidos políticos. Y pese a los obstáculos presentes y futuros, que son muchos, hoy estamos en esta primera estación, asumiendo el camino que nos resulta más coherente.

Digo esto porque se nos responsabiliza a las listas de independientes de profundizar la fragmentación. Pero nada está más lejos del espíritu de estos colectivos que encarnan las más importantes reivindicaciones en un país que, lamentablemente, ha sometido y segregado a las mujeres y disidencias, así como al mundo popular, a los pueblos originarios, a los habitantes de las regiones y a tantas y tantos, entre los cuales están la gran mayoría de los y las trabajadoras de la cultura, que hoy se sienten fuera de un sistema que protege a una minoría poderosa. Por ello urge implicarnos, ser parte con nuestras reflexiones y propuestas para construir, desde la nueva Constitución, un nuevo paradigma cultural feminista, plurinacional, antirracista, antineoliberal y antipatriarcal.

Estamos acá en el Teatro del Puente, porque este escenario simboliza los compromisos profundos del proyecto colectivo que tengo el honor de representar. La implicancia con las Culturas, las Artes, nuestro oficio, el patrimonio, la memoria, la participación cultural, los derechos culturales, y por otro lado la entrega irrestricta al resguardo de los Derechos Humanos. Este querido puente ha sido un espacio clave de cuidado y acogida frente a la represión policial durante la revuelta. Y encarnando ese sentimiento les digo que no llevaremos una pre candidatura abstrayéndonos de la realidad, la llevaremos conscientes de que no estamos en una democracia plena, de que debemos exigir la liberación de las y los presos de la revuelta, que permitieron esta transformación social. 

Hoy estamos felices y festejamos este intento, pero no lo viviremos en un carril paralelo. Sabemos que el escenario que pisamos es injusto, desigual y por ello queremos cambiarlo. En los últimos días hemos perdido en manos de femicidas a María Isabel Pavez y Elsa Santana, y este año hemos conocido la muerte de 56 mujeres por violencia patriarcal. Emprenderemos entonces este desafío con la conciencia de que es una tarea urgente erradicar todas las violencias contras las mujeres. Emprenderemos este desafío con optimismo, pero también con los dolores a cuesta. 

Lo haremos porque nos parece urgente realizar nuestros aportes. Señalar que la Convención Constitucional debe ser un espacio que devuelva la soberanía popular, que garantice la participación. Queremos que la constitución sea escrita desde su primera letra considerando que hablamos de una transformación cultural, porque los derechos culturales no son solo palabras que deben estar escritas sobre una hoja, son por sobre todo un punto de vista, una manera de ser y ejercer que se relaciona en lo profundo con El Buen Vivir, con el intento de una vida digna y feliz. Una propuesta en construcción permanente, en movimiento, que parte de la idea de que existe una diversidad cultural, una pluralidad que se enriquece en la convivencia comunitaria cotidiana y que encuentra su armonía precisamente en el reconocimiento de esas diferentes formas de vivir. Quienes trabajamos desde las culturas en el arte, impulsamos una vida en fraternidad y cooperación del ser humano consigo mismo, con sus pares y con el conjunto de los seres que habitan en la naturaleza, como parte de una entidad indisoluble e interdependiente, cuya existencia se delimita y alimenta a partir de les otres.  

Por eso aspiramos a un modelo de vida opuesto al vigente. Promovemos sistemas de economía colaborativa, más justos y equitativos para todas, todos y todes.  Así también como para un planeta que, a todas luces, no da más de sí. Todo esto en contraposición al modelo de acumulación capitalista y neoliberal que claramente ha colapsado y haremos caer.

Por esta razón consideramos urgente revertir el modelo de Estado subsidiario instaurado por la Constitución de Pinochet, a través del cual el Estado solo interviene cuando el mercado no puede gestionarlo mejor. Abogamos por un modelo de Estado social que intervenga activamente en la promoción y garantía de los derechos de lxs ciudadanxs. Esto es fundamental para el ejercicio libre de los derechos culturales, de la participación y el goce de las expresiones artísticas como parte de los derechos culturales y humanos, donde las artes, la creatividad, el juego, la reflexión, la emoción, la sensibilidad, la abstracción, sean también un pilar fundamental en una educación integral y no sexista, para la formación de las personas. La violencia del sistema neoliberal, la violencia de la desigualdad, de la segregación, del patriarcado, impide el ejercicio pleno de nuestros derechos culturales, impide su disfrute y nos ha confinado a la precariedad, a la sobrevivencia, a una vida de falsa productividad y desarrollo, de explotación o auto explotación, tan lejos del genuino anhelo de dignidad que nos volcó a la calle como un solo cuerpo colectivo. 

Y tomando la herencia de nuestra revuelta, asumiendo que estamos juntas, juntos y juntes en esto, es que les advierto desde ya que iremos compartiendo reflexiones y propuestas, pero que esperamos que todas, todos y todes se hagan parte y las enriquezcan, porque esta tarea no tiene sentido sino la hacemos colectivamente. 

Estamos recién en la primerísima estación, juntando voluntades en forma de firmas que nos habiliten para ser parte de este proceso. Lo estamos haciendo con tantas personas que no lo puedo creer, me emociona, me asombra cada día y para esas personas, mis compañeras de Rach, todes quienes se han sumado y que hacen el trabajo de hormiguitas, quiero que sepan que vamos juntas, juntos y juntes, y eso no se me olvidará jamás. Esto no es algo que anduviera buscando, pero me siento muy agradecida de todas, todos y todes quienes nos acompañan, cuidan esta propuesta y aportan sus talentos, sus saberes, sus capacidades, sus consejos, su cariño y sus palabras de aliento. Estoy agradecida de mi familia hermosa que toma esto con naturalidad y como parte de la vida. De mi madre y mi padre que no están físicamente, pero sí me inspiran. Los tengo más presentes que nunca y los sueño casi todas las noches desde que esto empezó. 

Quiero dar las gracias a cada hebra de este tejido, a cada mano que se extiende para formar una cadena con otra y que han permitido que estemos aquí juntas, juntos y juntes, habitando este momento hermoso que estamos viviendo hoy. Desde el Feminismo interseccional, desde la Cultura y las Artes, podemos decir que estamos unidas, unidos, despiertas, despiertos y por sobre todo preparades para entrar a esta arena desde quienes somos, desde lo que siempre hemos sabido hacer: trabajar con pasión y entrega para levantar sueños. Hoy el sueño es intentar que este proceso histórico empujado por la ciudadanía sea de verdad más democrático y más cercano a lo que anhelamos, a lo que votamos.